Sokushinbutsu : Monjes japoneses budistas y automomificacion

Diseminados por todo el norte de Japón alrededor de la prefectura de Yamagata están momificados algo mas de dos docenas de monjes japoneses conocidos como Sokushinbutsu, que causaron su propia muerte de tal forma que dio lugar a su momificación. La práctica fue iniciada por un sacerdote llamado Kuukai hace algo más de 1000 años, en el complejo del templo del Monte Koya. Kuukai fue fundador de la secta Shingon del budismo, la cual defendía el acercamiento a la divinidad o lo que es lo mismo a su gran jefe Buda a través del castigo físico. Una momificación exitosa podría llevar más de diez años. Se cree que muchos cientos de monjes lo intentaron , pero pocos  fueron los que consiguieron su meta con exito ya que sólo entre 16 y 24 momificaciones tales han sido descubiertos hasta la fecha.

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El complejo proceso se dividía en diferentes fases, cada fase constaba de 1000 días y se componía de una estricta dieta y ejercio fisico para eliminar hasta el último gramo de grasa.

 

Primera fase , Día 1

En la primera fase, el monje comenzaba a practicar una austera dieta a base de frutos secos, harina de trigo y nuez moscada. Los frutos secos se limitaban a los que se podían encontrar en los bosques de los aledaños del monasterio. Esta fase tenía como propósito eliminar la grasa corporal de forma drástica ya que es la grasa lo primero que se descompone tras la muerte. La dieta se acompañaba de un ejercicio físico constante y al terminar la etapa, los monjes con índices de grasa corporal prácticamente inexistentes, eran tan solo hueso y fibra.

 

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2º fase , dia 1001 hasta el 2000

 

En la segunda fase, la dieta se hacía todavía más austera y ascética, consumiendo solo ciertas raíces y corteza de pico. La dieta se combina con la ingesta de un té venenoso elaborado a partir del árbol Urushi.(árbol de la laca (Toxicodendron vernicifluum). La savia se utiliza generalmente para lacar vajilla, muebles, joyas, instrumentos musicales, etc, por lo general deja un duradero y brillante acabado.) Este veneno tenía el efecto de matar a los gusanos que habitaban el cuerpo, aparte de envenenar gradualmente el organismo para evitar que tras la muerte los gusanos corrompieran el cuerpo. El veneno también provocaba vómitos y el lógico descenso de los fluidos corporales.

No hay que olvidar que todo el proceso es realizado de forma voluntaria por el monje, que acompaña y mitiga su dolor con la continua oración y los mantras cantados. Finalizado este proceso, el monje ya parece un muerto en vida, con un cuerpo venoso y débil que apenas puede realizar tarea alguna.

 

3º fase , del 2001 al 3000

 

Este es el último trayecto hacia el camino sagrado del monje que es enterrado en vida a unos metros bajo el suelo en una caja de madera con las medidas justas para que pueda colocarse en posición de loto. En el ataúd se introduce cierta cantidad de raíces y corteza para que pueda seguir alimentándose y se introduce desde el exterior una caña de bambú para que pueda respirar. El monje hace sonar una campana todos los días para que el resto sepan que continúa con vida, el día que la campana ya no suena, se retira la caña de bambú y se sella la tumba durante mil días. Pasado ese periodo, los monjes abren la tumba para comprobar si el proceso de auto momificación ha funcionado. Si pese a todos los esfuerzos el cuerpo se ha corrompido, el monje es enterrado con honores especiales. Si se ha momificado de forma natural es colocado en el templo y venerado a partir de entonces como a Buda.

 

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Las momias también poseen los accesorios que tenían antes de la muerte. Sin embargo, sus ojos se han eliminado. A pesar de ello, se considera que son capaz de ver en las almas de los vivos y ser capaces de percibir la realidad perfectamente.

La práctica está prohibida por el gobierno de Japón y no se tiene constancia del uso actual de esta técnica.

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